Sesgos cognitivos y salvaguardas para decidir0 / 42

Piensa en decisiones que te importaron durante los últimos tres meses—en el trabajo, los estudios, las compras, los proyectos, los planes o la vida personal. ¿Con qué frecuencia fue cierta cada afirmación?

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  1. 1.

    Busqué pruebas que pudieran demostrar que mi explicación preferida era errónea.

  2. 2.

    Al decidir si continuar, me centré en los costes y beneficios futuros.

  3. 3.

    Hice mi propia estimación antes de mirar una cifra o un precio sugeridos.

  4. 4.

    Comprobé cuán común era un resultado antes de juzgar un caso concreto.

  5. 5.

    Reformulé las opciones en un formato común antes de compararlas.

  6. 6.

    Ajusté mi confianza a la cantidad y la calidad de las pruebas que tenía.

  7. 7.

    Comparé mi opción preferida con al menos una alternativa plausible.

  8. 8.

    Me pregunté qué elegiría si tuviera que decidir desde cero ese día.

  9. 9.

    Consulté más de una referencia independiente antes de aceptar una estimación numérica.

  10. 10.

    Comparé un ejemplo llamativo con el patrón más amplio del que procedía.

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